martes, 27 de enero de 2009

CARTA DE UN DESCONOCIDO


Carta de un desconocido

Hola princesa:

Ayer intente cortarme el pelo para parecerme más al hombre del que te enamoraste. Ese que esta debajo de estos kilos de mas y las cuatro camisas y pantalones de vestir que se cambia todos los días para ir a trabajar. Pero fracase.
Y pensé en lo difícil que es encontrar una peluquería abierta a las 22:00 horas. De verdad lo intente, por más de 3 horas busque la forma de ser el de antes. Tu sabes quien.
En mi camino recordé que no te gustan los poemas y recordé también haberte recitado uno o dos… o tres o cuatro, por celular y email. Pero ahora creo que si abro la boca es solo para causarte disgusto y desilusión. Que diferente soy ahora ¿Verdad?.
Lo bueno de mi pequeño viaje fue descubrir que de Lambramani a la plaza no hay muchos peligros. Solo dos perros que salen de la chacra (uno casi me muerde, pero no pudo hacer nada cuando le hable de ti. Pero esa es otra historia, ¿si quieres te la cuento?, pero no ahora).
La caminata no parece tan larga como se ve. Y es que aun amo el olor de tu recuerdo mezclado con el viento arequipeño tan frió. Tu voz apagando las bocinas de los autos en cada calle, con el último esfuerzo de tus cuerdas vocales afinadas en Mí (ósea yo).
Recuerdo también tus manos diciéndome adiós desde el marco de la puerta. Moviendo los dedos como delicadas tijeras de papel que ahora me cortan el aire cerrando la puerta de espaldas a mí.

sábado, 17 de enero de 2009

¿CUANDO DEJASTE DE SER MI HÉROE?...


¿CUANDO DEJASTE DE SER MI HÉROE?...
Y TE CONVERTISTE EN MI PADRE

La última historia que contaste, aun no la has terminado. No tienes tiempo de escucharle y tus sabios consejos se terminan ahogando entre ronquidos. Una vez más te has quedado dormido a la mitad de su lección. El sabe que es imposible despertarte, y se resigna a apagar la luz de tu cuarto y dejar el televisor programado para apagarse en 15 minutos. Suficiente para que no te sientas solo y obtengas un sueño profundo.

Sin embargo, no se ha ido. Se ha quedado en tu habitación observándote a oscuras. Buscando respuestas en su silencio y en tu respiración ahogada. Un primer recuerdo cruza su mente agitada. Un sueño ajeno que prefirió conservar como eso, un sueño solamente.

“Estaba oscuro, y la luz de la sala dibujaba tu silueta asomada por la puerta de su cuarto. Tu voz iracunda alerto a su madre que yacía junto a él, un poco nerviosa. Todos dormían. A simple vista parecías un extraño (así hubiese sido mejor), pero eras tu, era tu voz. Y fue tu puño también el que con furia golpeo el delicado rostro de su madre que Tendida en el suelo no podía levantarse. En ese momento su cuerpo recordó aquel sudor frío que congelo sus extremidades y lo dejo sin voz, y su llanto apagado se deslizo por su rostro. Mientras tú desaparecías como un fantasma, alejándote despacio hasta desvanecerte por completo. Te habías marchado”.

Abandona sus recuerdos al percatarse que estas despierto, y también lo observas, mientras el limpia sus lagrimas sin orgullo. Te ves cansado y le pides que se recueste a lado tuyo y te cuente lo que pasa. Prometes no dormir. El sabe que mientes, sin embargo decide confiar ti.

Llegaste aquí cuando apenas tenias 9 años. Y dejaste a tu familia por un sueño que ha hecho de ti, el hombre que eres ahora. Dejaste atrás una herencia ganada con esfuerzo y de la cual solo te quedan 2 carneros, mas uno muerto cada vez que vayas a visitar a los tuyos, que también son suyos, desde hace 21 años. Pues Velasco no dejo mucho después de la reforma agraria de la que tú te enteraste años después, cuando aprendiste a leer. Y te hiciste hombre a tu manera, al igual que el se hizo a la suya. Le enseñaste que los hombres no lloran, que lo querías más cuando estabas borracho y reclamabas su presencia. No porque sea tu único hijo, si no porque de los nueve, era el que aun creía que eras su héroe. Que te quitaba los zapatos y acostaba con un fuerte abrazo…Papi te Quiero…hace cuanto que no te lo dice. Ya lo has olvidado, fue ayer.

Otra vez te has quedado dormido, y el coge tus manos curtidas y ásperas, regordetas y fuertes, de mas de 50 años de trabajo. Se parecen a las suyas. Aquellas manos con las que le enseñabas a pelear todos los sábados por la noche, antes del rincón del box. Donde unos tipos semidesnudos se golpeaban hasta casi sangrar.

Empiezas a hablar entre sueños. Suspiras su nombre como si aun quisieras conversar con el, pero estas muy cansado. Y tu vientre abultado le recuerda que hace 15 años eras mas delgado y podías jugar al fútbol auque sea solo 15 minutos. Los suficientes como para meter un gol, abrazar a tu único aficionado, y sentir una vez mas que eras su héroe.

Nota en tus ronquidos su derrota por conversar contigo y decide dejarte descansar. Sabe que después de las 3 de la madrugada, volverás a ser aquel capataz que lo despierta sin consentimientos para justificar el dinero, casa y comida del cual legalmente ya no estas obligado a darle, desde hace 3 años. Antes de abandonar tu cuarto se mira en el espejo opaco de tu ropero y en lugar de su figura ve la tuya cuando tenías su edad. Su piel no se ve tan tostada, ni su vientre es tan abultado. Pero tienen la misma mirada, la misma tristeza .El por quedarse sin héroe y tu por no serlo mas.

Ya afuera de tu cuarto y encima del techo de aquel viejo automóvil a la luz de una luna llena, enciende un cigarrillo y ensaya su pregunta final. ¿Cuándo dejaste de ser su héroe? Y te convertiste en su padre. Pues fue cuando dejo de llorar en tu presencia, y con los años aprendió a verte por debajo del hombro. Cuando le enseñaste a ser hombre solo, porque así habías crecido tu. Dejaste de ser su héroe cuando lo encontraste ebrio en la puerta de tu casa y no le dijiste nada porque tu estabas igual o mas ebrio que el…Dejaste de ser su héroe cuando te convertiste en su padre y el, en tu hijo descarriado.

martes, 6 de enero de 2009